Crowdfarming: la última tendencia ecológica

Probablemente has oído hablar del crowdfunding o micromecenazgo (financiación colectiva online, a través de pequeñas donaciones, para sacar adelante un proyecto a cambio de recompensas), pero ¿y del crowdfarming? Si sabes inglés, intuirás que la cosa tiene que ver con multitud (crowd) y granja (farm), que hay dinero de por medio y sí, el crowdfarming es la última tendencia ecológica. En Monedo Now, te contamos en qué consiste: básicamente, en apadrinar algún elemento productor de una granja y a cambio consumir su producción en un año.

El crowdfarming es un término acuñado (y registrado) por los hermanos Úrculo, Gonzalo y Gabriel, que en el año 2010 se pusieron al frente de la empresa familiar, Naranjas del Carmen, una finca ubicada en la localidad valenciana de Bétera. Según explican en varias entrevistas a diferentes medios, no tenían mucha idea del cultivo de naranjas, pero sí sabían un poco de Internet y de las posibilidades del e-commerce en un mundo cada vez más tendente a consumos naturales y colaborativos.

crowdfarming

Los hermanos Úrculo plantean el crowdfarming como una forma de consumo en la que el consumidor final es al mismo tiempo el agricultor del producto que consume. Es decir, el consumidor no hace una compra online de naranjas, compra el árbol. Le pone un nombre. Y de ahí en adelante ese árbol es plantado y cuidado por agricultores como los hermanos Úrculo. Así lo explican ellos en su web www.naranjasdelcarmen.com:

Bienvenido a la revolución agrícola del Crowdfarming®. Nuestro sueño es que cada árbol que plantemos o cada colmena que cuidemos tenga un dueño que pueda seguir su crecimiento y consumir lo que produzca. Puedes ser dueño de un naranjo, ponerle un nombre y recibir sus naranjas en casa”.

El cliente consume, pues, las naranjas que dé su árbol (unos 80 kilos al año) y sólo pagará por el transporte del huerto a su casa. El precio de un naranjo son 80 euros el primer año y, a partir del segundo, baja a 60 euros anuales.

La filosofía del crowdfarming, según explican sus ideólogos a Europa Press, pasa por “impedir el derroche de alimentos, que la Comisión Europea cifra en cien millones de toneladas al año, y en cultivar de forma sostenible de modo que se produzca sólo lo que se va a consumir y haciendo que el árbol sea el único lugar de almacenaje de frutas”. Además, el crowdfarming permite por un lado al consumidor saber de dónde viene la fruta que está comiendo ‘a precio justo’, puesto que ha podido seguir su crecimiento de forma online, y por otro sacar adelante su negocio al agricultor, en sector en el que las cifras son poco menos que alarmantes.

La filosofía del crowdfarming pasa por cultivar de forma sostenible de modo que se produzca sólo lo que se va a consumir y haciendo que el árbol sea el único lugar de almacenaje de frutas

En este sentido, datos de la asociación de agricultores y ganaderos AVA ASAJA recogidas por ElDiario.es alertan de la pérdida de superficie del cultivo cítrico entre 2004 y 2004, la mayor dentro del sector, con un total de 24.552 hectáreas menos (-13,72%). La situación, mezcla de las inclemencias climatológicas, la importación de producto a precios mas bajos (pero de peor calidad) y la caída de los precios de compra a los productores locales, llevó a principios de año a una familia de Burriana, en Castellón, a regalar su producción de naranjas. Los precios son tan bajos, que ni siquiera es rentable recoger la fruta del árbol. “Preferimos no venderla por un precio ridículo, o por nada, y regalarlas”, explican los precursores de la iniciativa a ElDiario.es.

Más allá del crowdfarming de naranjas

A Naranjas del Carmen la puesta en marcha del crowdfarming parece haberle funcionado tan bien, que los hermanos Úrculo lo han ampliado a la miel: puedes adoptar una colmena y recibir la miel que produzca en botes personalizados con el nombre que tú elijas. Los precios oscilan entre los 32 y los 335 euros en función de la cantidad y el tipo de miel que quieras.

De hecho, la idea ha sido imitada por otros agricultores y hoy en día es posible apadrinar vía Internet desde cerezos hasta olivos e incluso hasta animales. Una simple búsqueda en Google puede ponernos en contacto en cuestión de segundos con lo que queramos apadrinar.

De otro lado, de un tiempo a esta parte han proliferado iniciativas locales varias para poner en contacto al consumidor con el productor eliminando o reduciendo los intermediarios, como los Mercados de Productores o la red de La Colmena Dice Que Sí.

*Por favor, ten en cuenta que el contenido de este post no constituye asesoramiento financiero. Te recomendamos que consultes a tu asesor financiero personal antes de aplicar cualquier consejo o recomendación que figure en este post.