Dieta celiaca: precios por las nubes

Es cierto: una dieta celiaca tiene los precios por las nubes. Si no eres celiaco o no tienes alguno cerca, podrás pensar que existiendo Mercadona (que tuvo un lugar destacado en nuestro post ‘Marcas blancas: qué son y cuánto puedes ahorrar con ellas’), no hay de qué preocuparse. El de Juan Roig es el supermercado sin gluten por excelencia y está pensado para celiacos porque, cuenta la leyenda, uno de los hijos de Roig lo es. Así que, problema resuelto a la hora de hacer una dieta celiaca.

Un paquete de 800 gramos de galletas María marca Hacendado cuesta 0,98 euros; una caja de 400 gramos, la mitad, de María sin gluten de la marca Gullón, 2,18 euros 

Pero no. Pensar en Mercadona como el gran salvador de los celiacos es un craso error; al menos, en parte. Todo depende del nivel de celiaquía que se tenga y, sobre todo, de lo que al celiaco en cuestión le guste comer. Si bien es cierto que la cadena de supermercados elevaba en 2015 a 950 el número de productos sin gluten, también lo es que muchos de estos productos ya no llevan gluten por su propia naturaleza. Aunque otros, como pizzas, algunos rebozados y hasta ciertos cereales sin gluten hay que agradecerlos muy mucho a Mercadona y al trabajo que ha hecho en colaboración con la FACE (Federación de Asociaciones de Celiacos de España). Juntos han hecho la vida del celiaco un poco más fácil.

Cuando la dieta celiaca sale realmente cara

Pero pongamos que hablamos de un niño/a de menos de dos años al que, claro, le encantan las galletas. Sus padres pagarán, como poco, 2 euros más por un paquete de galletas sin gluten de lo que costarían unas normales. Y de ahí, para arriba. En el blog de Monedo Now hemos comparado precios.

Por ejemplo, un paquete de La Buena María de Fontaneda de 800 gramos, sale a 1,96 euros, según la información de Soy Súper; uno de las mismas galletas María de marca Hacendado cuesta 0,98 euros y ahora, vamos a mirar el precio de una caja de 400 gramos, la mitad, de María sin gluten de la marca Gullón: 2,18 euros .dieta_celiaca_no_gluten

En esta línea, y siempre según los precios de Soy Super, un paquete de galletas Oreo de 440 gramos cuesta 3,10 euros. Si intentamos hacernos con las mismas galletas en un supermercado ‘normal’ lo tendremos tan difícil, que no nos quedará otra que recurrir a una página de venta de productos para celiacos, como puede ser nongluten.es. Aquí sí encontramos galletas similares a las Oreo tradicionales de la marca Disco Ciok Dr. Schär, pero por un precio de 3,49 euros para un paquete de 165 gramos.

Con las pastas ocurre algo parecido, si bien en este caso nos atrevemos a afirmar que la diferencia de precios llega a ser algo menor. En Alcampo podemos encontrar paquetes de 500 gramos de fettucini o spaguetti sin gluten de la marca Sam Mills por 1,53 y 1,62 euros respectivamente, frente a los 0,92 que cuesta medio kilo de spaguettis de la marca Gallo (y menos si nos vamos a marcas blancas).

Y en esta misma línea van los precios de harinas, bollería, cervezas, golosinas y cualquier producto sin gluten con el que intentemos hacernos: siempre acabaremos pagando más que por un producto con gluten, si bien para muchos celiacos merece la pena el mero hecho de disfrutar algo que hasta ahora tenían prohibido (si no querían enfermar).

La dieta celiaca y la contaminación cruzada

Pero más allá de los precios altos que se pagan por comer sin gluten, el verdadero esfuerzo que realiza una familia con un miembro celiaco es la de cuidar los utensilios de cocina, los platos, los vasos y vigilar las migas de pan para evitar la contaminación cruzada. Es decir, para que aunque un celiaco coma sin gluten, no use un cuchillo con el que previamente se haya partido una barra de pan blanco. Parece fácil, pero no lo es para nada.

Álvaro y Natalia son padres de una niña de 15 meses con un alto grado de celiaquía, heredado de su bisabuela. Aunque el portador de la cepa era el padre, ni él ni los otros miembros de la familia de diferentes generaciones habían desarrollado la intolerancia hasta que nació su hija. Supieron que era celiaca porque el desarrollo de la niña era más lento que el de otros infantes de su edad, y le hicieron las pruebas. Fue empezar a comer sin gluten y crecer, y que le salieran los dientes, y estar mucho más animada, e incluso moverse más rápido.

“Tendremos que tener duplicidad de productos, aunque sean de la misma marca, para evitar la contaminación cruzada”

“Por supuesto que notamos que los precios son mucho más altos en las dietas para celiacos”, dicen los padres, “pero de momento la suerte es poder encontrar de todo para, al menos, comer en casa”. La inseguridad está fuera de las fronteras del hogar, en bares y restaurantes, “porque la contaminación cruzada nunca está asegurada al cien por cien”, apostillan los progenitores. En este sentido, ellos ya están adaptados. “Y en el futuro llegará un momento en que tengamos que tener duplicidad de productos, aunque sean de la misma marca, para evitar la contaminación”, añaden. Conclusión: puede que llevar una dieta celiaca sea fácil, pero nadie dijo que fuera barata.

*Por favor, ten en cuenta que el contenido de este post no constituye asesoramiento financiero. Te recomendamos que consultes a tu asesor financiero personal antes de aplicar cualquier consejo o recomendación que figure en este post.