¿Es posible vivir sin dinero en efectivo?

Recientemente, los gobiernos de Suecia y Dinamarca han anunciado su intención de suprimir el uso de monedas y billetes en determinados negocios (tiendas de ropa, gasolineras y restaurantes), con el objetivo de “eliminar los considerables costes administrativos y financieros que implica el manejo del dinero en efectivo”, según explica el propio gobierno danés. Esto nos conduce irremediablemente a una pregunta: ¿Es posible vivir sin dinero en efectivo?

Los datos que se manejan en Dinamarca son bastante reveladores: sólo el 25 % de las compras que se efectuaron en sus comercios a lo largo de 2014 se pagaron en metálico. A ello habría que añadir la excelente acogida que han tenido en el país nórdico los nuevos métodos de pago a través del teléfono móvil, que han llevado al Banco Central del país a tomar la decisión de dejar de producir billetes y monedas. Esta tarea, cada vez más reducida, ha quedado en manos de una subcontrata, permitiendo ahorrar al Gobierno más de 13 millones de euros desde este año hasta 2020, siempre según sus estimaciones.

Sin embargo, no todos los países del mundo mueven las mismas cifras. El 85 % del número de transacciones llevadas a cabo en todo el mundo en el año 2015 se realizaron en efectivo, lo que representa un 60% del volumen total de pagos. Así las cosas: ¿qué futuro le espera a las monedas y billetes que circulan actualmente por el mundo? ¿Por qué se busca eliminarlos? ¿Qué ventajas e inconvenientes tienen el pago en efectivo y los nuevos métodos de pago?

En Monedo Now  tratamos de dar respuesta a todos estos interrogantes.

¿Qué futuro le espera al pago en efectivo?

De acuerdo con los datos de la Comisión de Pagos Danesa, todos los adultos del país cuentan con su propia tarjeta de crédito y prácticamente todos los comercios del país aceptan pagos con tarjeta, de manera que el país está preparado para iniciar una retirada progresiva del dinero en efectivo, siempre y cuando sus ciudadanos lo respalden.

¿Qué futuro le espera al pago en efectivo?Sin embargo, España siempre se ha encontrado entre los países europeos en los que más se sigue utilizando el dinero en efectivo. Las razones podemos buscarlas en el envejecimiento de la población, reacia a adoptar nuevas formas de pago, y en la economía sumergida, tan implantada en nuestro país. Estos obstáculos entorpecen el camino hacia un futuro sin dinero en efectivo, pero no lo ponen imposible.

Las nuevas generaciones y las nuevas tecnologías están empezando a marcar un punto de inflexión en los medios de pago en España y, no en vano, por primera vez en nuestra historia, entre los meses de enero y marzo de este año los españoles hemos realizado más pagos con tarjetas de crédito y débito que con dinero en metálico extraído a través de un cajero automático.

A pesar de ello el apego de los españoles al dinero de bolsillo (en 2015 se pusieron en circulación cerca de 115.000 millones de euros, que fueron retirados de los cajeros a lo largo del año) no prevé un futuro cercano sin monedas ni billetes, como sí está sucediendo ya en Dinamarca o Suecia. Habrá que estudiar el comportamiento de los ciudadanos a la hora de pagar durante los próximos años para valorar si esta posibilidad es tan solo una quimera o si se puede convertir en realidad.

¿Por qué se busca acabar con el dinero en efectivo?

La emisión de monedas y billetes supone un importante desembolso para las arcas estatales. Recordemos que deben invertir en producirlos, almacenarlos, transportarlos… Este se perfila públicamente como el principal motivo por el que gobiernos como el de Suecia o Dinamarca están interesados en acabar con él.

Sin embargo, un paso tan importante tiene también sus detractores, que temen que el fin del dinero en efectivo pueda enfatizar la desigualdad entre las distintas capas de la sociedad, puesto que los nuevos sistemas de pago le darán aún más poder a los bancos y al sector financiero, que podrán supervisar todas nuestras transacciones.

Tal y como explica Dominic Frisby en The Guardian, “en un mundo sin efectivo, cada pago que se realice será fácil de rastrear”, por lo que las entidades empezarían a tener “un poder enorme”, mientras que “el dinero en metálico confiere el poder al que lo usa. Le permite comprar, vender y guardar sus ahorros sin depender de nadie. Si así lo quisiera, esa persona podría mantenerse completamente fuera del sistema financiero”. ¿Será ésta la verdadera razón por la que interesa dar carpetazo al dinero en efectivo?

Ventajas e inconvenientes de un mundo sin dinero en efectivo

Ventajas e inconvenientes de un mundo sin dinero en efectivoUna de las principales ventajas que ofrece a la sociedad el dinero en efectivo es que lo encontramos al alcance de todo el mundo: tanto jóvenes como mayores saben cómo usarlo y pueden disponer de él fácilmente, sin ninguna explicación ni formación previa. No ocurre lo mismo con los nuevos métodos de pago a través del teléfono móvil, que se resisten a entender los más mayores.

Como punto positivo, el dinero electrónico nos ayudaría a luchar contra la evasión  fiscal y los delitos de corrupción, aunque el mismo mecanismo que lo facilita es el que permitiría controlar todas nuestras transacciones y entrar dentro de nuestra privacidad.

Y si hablamos de ventajas no podemos olvidar que el dinero electrónico es más ecológico (evita la tala de árboles para la creación de los billetes, y la contaminación producida por el transporte) y más higiénico que el dinero físico, y que permite a los Gobiernos ahorrarse mucho en la manipulación, el transporte y la custodia del efectivo.

Eso sí, un inconveniente importante en un mundo sin dinero en efectivo, por lo menos en un primer momento, sería la brecha que se abriría entre las personas con más recursos, que tendrían los medios oportunos para llevar un control de sus cuentas (smartphone, tablet, ordenador y conexión a Internet desde cualquier parte) y los ciudadanos que atraviesan apuros económicos y no pueden permitirse un móvil de última generación o un ordenador con conexión a Internet. Estos últimos tendrían más dificultades en su día a día para controlar sus finanzas personales y sus pequeños gastos.

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