Alquiler: derechos y obligaciones del casero y del inquilino

La crisis económica que hemos atravesado en los últimos años ha conseguido truncar el sueño de muchos españoles de comprar una vivienda propia. La cultura de la propiedad ha perdido arraigo y el 21,2 % de los ciudadanos de nuestro país ya vive de alquiler.

Si tienes una vivienda alquilada, o si tú mismo vives de alquiler, es importante que conozcas tus derechos y tus obligaciones como arrendador o como inquilino, para cumplir con ellos y poder defenderlos cuando sea oportuno.

A continuación, en Monedo Now vamos a hablarte de ellos y te mostraremos, también, las novedades que ha traído la nueva reforma fiscal al mercado del alquiler ¡No te lo pierdas!

Derechos y obligaciones del inquilino

La principal obligación con la que debe cumplir el inquilino es el pago mensual de la cuota fijada en el alquiler, así como el pago de la fianza inmediatamente después de firmarse contrato. Ésta se le devolverá cuando abandone la vivienda, siempre y cuando la deje en las mismas condiciones en las que estaba cuando entró a vivir en ella.

Por su parte, tiene derecho a negociar el precio del alquiler y la duración del contrato con el propietario y, en el caso de que éste decidiera poner la casa en venta, el inquilino tendría preferencia frente a terceros para adquirirla.

Además, el inquilino puede exigir al casero la reparación de todos los elementos que considere necesarios para conservar la vivienda en las buenas condiciones de habitabilidad y estará en su derecho de denunciar al propietario si éste decide entrar en ella, en algún momento, sin su permiso.

Derechos y obligaciones del casero

Derechos y obligaciones del caseroCuando el propietario de una vivienda decide ponerla en alquiler, tiene derecho a fijar la renta mensual que estime oportuna y una tasa de fianza. Además, puede establecer las condiciones que considere, siempre y cuando entren dentro de la legalidad: duración del contrato, renovación, posibles indemnizaciones…

Existen una serie de gastos relacionados con el mantenimiento de la vivienda que se pueden deducir, como, por ejemplo, los intereses producidos por los créditos que hayan sido utilizados para la compra de la vivienda o los impuestos y tasas estatales que recaigan sobre los rendimientos de la vivienda, como pueden ser el IBI, la recogida de basura, los gastos de comunidad o incluso el seguro de hogar.

También se pueden aplicar deducciones por los gastos que conlleva el mantenimiento del piso, la conservación o reparación y las reformas, en las que se incluye pintar el piso, sustituir o arreglar determinados elementos en mal estado, etc. aunque conviene informarse bien de los factores que causan estas deducciones.

Por su parte, el arrendador tendrá que declarar los ingresos obtenidos en su declaración de la renta, en el apartado de ‘Rendimientos de capital inmobiliario’, y a pagar los impuestos y las tasas municipales (IBI, impuesto de basura, seguro…), siempre que no se indique lo contrario en el contrato.

Además, está obligado a devolver la fianza a sus inquilinos si éstos entregan la casa en buen estado y debe permitir obras de adaptabilidad en el interior de la vivienda si la familia que la alquila cuenta con algún miembro con discapacidad o con más de 70 años.

Por último, en el caso de que el casero decida vender el inmueble, tiene que asegurarse de que los nuevos propietarios mantendrán el alquiler con las mismas condiciones. En el caso de que los compradores estuvieran interesados en hacer uso de la vivienda, los inquilinos podrían exigir mantener el contrato durante tres meses –periodo en el que pueden buscar una nueva vivienda- y exigir al vendedor una indemnización por daños y perjuicios.

Reforma fiscal: Tributación en el alquiler

Las novedades de la reforma fiscal que entró en vigor el 1 de enero de 2015 han afectado en diferente medida tanto a propietarios como a inquilinos.

Se verán afectados, especialmente, aquellas personas o inquilinos que firmasen el contrato después de la reforma laboral aprobada por el Gobierno, ya que se suprime la deducción de la que gozaban por el propio alquiler de la vivienda.

A todos aquellos que firmasen sus contratos antes del 1 de enero de 2015, se les impondrá las rebajas fiscales que entraron en vigor el día 1 de enero de 2008, cuando los contribuyentes podían deducirse el 10,5 % de las cantidades aportadas en el periodo impositivo, siempre y cuando su base imponible fuese menor a 24.107,20 euros anuales y hasta un máximo de 9.040 euros anuales.

También se ven afectados por la nueva reforma laboral los propietarios de los inmuebles, pues antes de la entrada en vigor de la nueva ley el propietario de una vivienda en alquiler tenía una deducción del 100 % de las rentas que generaba, siempre y cuando el inquilino tuviese menos de 30 años. En el caso de que el arrendatario fuera mayor de 30 años, la reducción disminuía ligeramente hasta el 60 %. Sin embargo, tras la reforma, la exención de las deducciones será igual para todos (un 60 % para todos aquellos contratos que se firmasen a partir del día 1 de enero de 2015) independientemente de la edad del arrendatario.

¿Alquilar o comprar?

¿Alquilar o comprar?Con la mejora de la situación económica, una de las dudas que se plantean muchos españoles es si merece la pena comprar ahora un piso o si es preferible alquilarlo.

Como hemos comentado con anterioridad es cierto que la tasa de cultura de alquiler en España está lejos de la media europea, pero ¿realmente es necesaria la compra de una vivienda en la actualidad?

Ante la imposibilidad de hacer frente a una hipoteca y a todos los costes que conlleva la compra de una vivienda, muchos ciudadanos se decantan por vivir en un piso de alquiler. Teniendo en cuenta la situación socioeconómica que hemos atravesado –y que aún no hemos superado por completo- no se vería con malos ojos aumentar la cultura del alquiler, puesto que las circunstancias laborales de un gran número de españoles no son lo suficientemente estables como para dar un paso tan importante.

Por otro lado, el aumento de los créditos y la ligera recuperación económica están influyendo directamente en el precio de los inmuebles, aunque todavía están lejos de alcanzar los niveles del ‘boom inmobiliario’.

Todos estos factores están creando una cierta confusión entre los posibles compradores, que en muchos casos prefieren mantener la cautela y no comprar hasta sentirse verdaderamente convencidos.

Por favor ten en cuenta que el contenido de este post no constituye asesoramiento financiero. Te recomendamos que consultes a tu asesor financiero personal antes de aplicar cualquier consejo o recomendación que figure en este post.

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