Las prejubilaciones, en la cuerda floja

El último informe de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrrollo Económico) en materia de pensiones ha aconsejado reformas drásticas que permitan solucionar los desafíos financieros que plantea el futuro. Y es que todo indica que nos encontramos en la recta final de un sistema que resulta insostenible a largo plazo.

El propio secretario general de la organización, Ángel Gurría, ha reconocido que existe un “riesgo creciente” en algunos países de que las pensiones no sean suficientes en el futuro. Por este motivo considera un desafío “diseñar a largo plazo políticas que sean lo suficientemente flexibles para adaptarse a las incertidumbres del mundo laboral del mañana, a la vez que aseguran un nivel de vida adecuado para los pensionistas”.

En este sentido, los riesgos que acechan al sistema de pensiones son fundamentalmente dos: el envejecimiento de la población y la inestabilidad económica, que nos obliga a mantener la guardia en todo momento y a estar abiertos a posibles reformas.

En Monedo Now vamos a estudiar la situación actual de las jubilaciones y las prejubilaciones en España y la compararemos con el sistema de pensiones de otros países europeos para ver cuáles son las diferencias.

El futuro de la jubilación en España

Según el informe de la OCDE, los jubilados de las décadas 2040 y 2050 recibirán una asignación mucho más baja que los de 2015, y en nuestro país las pensiones sufrirán una de las caídas más acentuadas de la Unión Europea.

Los datos de esta organización reflejan que España dedicó un 10,5 % del Producto Interior Bruto (PIB) a las pensiones públicas de jubilación, situándose claramente por encima del 7,9 % de la cifra media de los países de la OCDE.

En la actualidad, nuestro país se encuentra en pleno proceso de tránsito de la edad legal de jubilación, que pasará de los 65 a los 67 años que quedarán establecidos en el año 2027. La única excepción será para aquellos trabajadores que aporten una carrera laboral completa, fijada en 38 años y 6 meses, quienes podrán jubilarse con 65 años.

La jubilación anticipada, por su parte, será dos años inferior a la jubilación ordinaria durante este periodo de adecuación y en el año 2027 acabará establecida entre los 63 y los 65 años, siempre en función de los años cotizados.

El fin de las prejubilaciones

La OCDE ha alertado sobre el peligro que puede suponer retirarse antes de tiempo, puesto que “a menudo se infravalora la necesidad de ingresos que hacen falta al ser mayores”. Por este motivo ha señalado que “los sistemas de jubilación anticipada deben eliminarse y hay que afrontar los obstáculos para el trabajo de los más mayores con sistemas de desempleo que estimulen la actividad como forma de proteger y ayudar a la gente para que prolongue su permanencia en el mercado de trabajo”.

En España ya se han empezado a limitar las condiciones de acceso a la jubilación anticipada, y se ha vinculado la pensión inicial con la esperanza de vida, a la vez que las pensiones se actualizan cada año en función de la situación de la caja de la Seguridad Social.

La jubilación en Europa

Los españoles no somos los únicos que tenemos que enfrentarnos al reto de ajustar las pensiones a los tiempos que vienen. Nuestros vecinos europeos también han empezado a tomar medidas al respecto y, cada uno, presenta sus propias particularidades, que queremos mostrarte a continuación:

  • La jubilación en EuropaAlemania. De manera similar a la de España, Alemania está aumentando progresivamente la edad ordinaria de jubilación, de 65 a 67 años hasta 2029. La prejubilación está establecida a los 63 años, para aquellas personas que cuenten con un mínimo de 15 años cotizados y cumplan con una serie de requisitos.
  • Bélgica. La edad de jubilación ordinaria está marcada en los 65 años, siempre y cuando se sumen 45 años cotizados. Además, se contempla la prejubilación desde los 62 años, una vez que se hayan cotizado 35.
  • Dinamarca. En Dinamarca nos encontramos con una figura diferente: la de la pensión nacional. Consiste en una dotación mínima garantizada independiente de la pensión que se obtiene por aportaciones individuales. Para optar a ella es necesario contar con 40 años de residencia en el país, entre los 15 y los 65 años. La edad de jubilación ordinaria está cambiando, progresivamente, de los 65 a los 67 años que quedarán definitivamente establecidos en 2022, mientras que para las prejubilaciones se ha fijado la edad mínima de 62 años hasta 2017, y de 64 años a partir de esa fecha.
  • Finlandia. Finlandia también contempla una pensión nacional, para la que es requisito fundamental poder acreditar un 80 % del tiempo de residencia entre los 15 y los 65 años. La jubilación ordinaria está estipulada a los 65 años, mientras que para la pensión contributiva individual el rango de edad está fijado entre los 62 y los 67 años.
  • Francia. La cotización mínima para la jubilación ordinaria en el país vecino es de 164 trimestres para los nacidos antes de 1952, y de 166 trimestres para los nacidos después de esa fecha. Además, existe una jubilación anticipada desde los 56 años para los nacidos a partir de 1956 que presentan carreras de cotización largas y que han empezado a trabajar antes de los 18 años.
  • Italia. En Italia existen diferencias en las pensiones en función del género. Los hombres están obligados a cotizar 42 años para poder disfrutar de una pensión íntegra, mientras que las mujeres deben cotizar 41 años y un mes. También encontramos diferencias cuando comparamos la edad mínima ordinaria de jubilación, que para los hombres es de 66 años y para las mujeres es de 62. Sin embargo, a partir de 2021 las cosas cambiarán, puesto que se establecerá una edad de jubilación ordinaria única para hombres y para mujeres: 67 años.
  • Portugal. La edad legal para jubilarse en Portugal está fijada en los 65 años de edad, pero a quienes se jubilen antes de los 66 años se les aplicará una penalización en la prestación. En la actualidad, la jubilación anticipada no está permitida excepto en los supuestos de desempleo involuntario o de larga duración.

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