Reunificar deudas: de qué se trata

Abrir el buzón a primeros de mes y encontrarte con una carta de la cuota de la hipoteca, otra del plazo del coche y una tercera con la factura de las compras hechas con la tarjeta de crédito. E incluso una cuarta con ese crédito personal para hacer unas reformas y cambiar la cocina. Si esta escena te resulta familiar y no llegas a final de mes quizá te estés planteando reunificar deudas. Puedes que hayas oído ese concepto seguido de la afirmación de que si lo haces pagarás menos al mes por tus préstamos. Pero antes de dejarte llevar por cantos de sirena te conviene saber en qué consiste la reunificación de deudas y qué conlleva.

Lo primero que tienes que conocer es qué significa reunificar deudas. Como su nombre indica es juntar en un mismo préstamo todas las deudas que tiene una persona. Se puede hacer incluso si las deudas se tienen con entidades bancarias o empresas diferentes. Hay dos maneras de hacerlo, bajo el paraguas de una hipoteca, que es la opción más utilizada, o como un nuevo préstamo personal. Esta segunda solo se suele conceder para montantes pequeños, porque las entidades no quieren correr el riesgo de perder el dinero prestado, teniendo en cuenta que el solicitante tiene dificultades para pagar. Es por ello que no es fácil que el banco lo conceda, aunque si entra en juego un avalista, las posibilidades aumentan.

Reunificar deudas: ¿más barato?

Un ejemplo sería la reunificación hipotecaria, donde se engloban todas las deudas en una sola hipoteca. Lo que se consigue con ello es una rebaja de lo que se paga al mes, pero el contrapunto es que al ser mayor el montante total, hay que pagar durante más años, por lo que habrá que hacer frente a más intereses. Así que por ejemplo pasarás de pagar 900 euros en cuotas mensuales, a desembolsar solo 600 euros, pero durante más años. reunificar deudas

El proceso conlleva una serie de gastos adicionales que habrá que estudiar: cancelación anticipada de los préstamos, modificación de la hipoteca, tasación y visita al notario, entre otros. Es por ello que tienes que calcular si de verdad te conviene hacerlo.

Si ves que reunificar deudas puede ser una solución para ti, lo más recomendable sería acudir a la entidad financiera donde tengas tu préstamo personal o hipoteca y negociar con ellos. Ten en cuenta que los bancos no siempre están dispuestos a llevar a cabo la operación y menos aún si el cliente tiene un mal historial crediticio o si figura en una lista de morosos.

La opción que queda sin el banco no acepta es acudir a empresas de capital privado. Lo mejor en estos casos es sin duda no actuar por impulso. Antes de decidir coge papel, lápiz y calculadora y mira a ver si después de pagar los gastos y afrontar los nuevos intereses durante más años realmente es la mejor opción. Infórmate bien de todas las condiciones de la reunificación y lee bien la letra pequeña.

*Por favor, ten en cuenta que el contenido de este post no constituye asesoramiento financiero. Te recomendamos que consultes a tu asesor financiero personalantes de aplicar cualquier consejo o recomendación que figure en este post.