Cómo afrontar una situación de impago

Un par de decisiones equivocadas, algún gasto imprevisto de más, un mal cálculo o un negocio ruinoso. Son solo algunos ejemplos de situaciones que te pueden llevar al impago. Y entonces vives con esa angustia de deber dinero y no saber cómo afrontarlo. O puede que seas tú el que tiene que cobrar una deuda y la otra persona no responde. Quizá con buena intención prestate dinero a un familiar o amigo para que superara un bache y has visto esa cantidad esfumarse. Para cualquiera de las dos opciones aquí tienes algunos consejos para lidiar con ellas.

El primer consejo es para tenerlo en cuenta antes de que llegue el impago. De hecho, es para ponerlo en práctica en el momento en el que se va a prestar el dinero. Lo mejor es hacerlo todo por escrito, que las palabras se las lleva el viento. Como ocurre con los préstamos entre familiares, se puede redactar un contrato, ante notario o no, con la cantidad que se presta y las cuotas en las que va a devolverse, así como otras condiciones que se fijen. Así, si se produce una situación de impago, el acreedor tendrá algo más que su palabra para llevar al deudor antes la justicia y reclamar lo que es suyo.

Actúa antes de llegar al impago

impago

Otro consejo para no caer en una situación de impago total es actuar cuando ves que vas a llegar al límite. Si debes dinero y calculas que no vas a poder pagar, ponlo en conocimiento de la persona o la entidad acreedora para intentar buscar una solución. Puede que te ofrezcan aplazar varios pagos a cambio de unos intereses, o cambiar las cuotas a otras a  las que puedas hacer frente.

Si ves que no vas a poder pagar una deuda lo primero que debes hacer es comunicarlo al prestamista para barajar opciones

Cuando ya ves que has caído en el impago tienes la opción de proponer una reunificación de deuda. Se suele hacer cuando se tienen varios préstamos, incluso con entidades financieras diferentes. La idea es unirlas todas bajo el paraguas de un único crédito aunque debes tener en cuenta que tendrás que pagar durante más años y por tanto más intereses.

En ocasiones, los acreedores optan por aceptar una quita de deuda. Es decir, dejar sin cobrar una parte para asegurarse al menos el reembolso de otra. Si es a ti al que deben dinero, te lo puedes plantear cuando la otra opción es que el deudor no pueda pagar nada.

En muchos casos es mejor negociar que llegar ante la justicia

En los casos de impago juega un papel importante la negociación. Ampliar los plazos a condición de cobrar te conviene más que ajustarte a tiempos más cortos y no poder hacerlo. Eso sí, puedes exigir más intereses. Y siempre te queda la opción de acudir a la justicia y hacer una reclamación judicial de los bienes que tiene la otra persona, por ejemplo su casa, que luego puedes vender para obtener efectivo.

Volviendo a un consejo para que ni deudor ni acreedor lleguen a esta situación. Si te piden dinero piénsalo muy bien antes de hacerlo, exige alguna garantía, deja constancia por escrito y no dudes en negarte, por muy familiar o amigo que sea, si no lo ves claro. En el caso de ser tú el que necesite el dinero, calcula bien lo que necesitas, no pidas a lo loco, y asegúrate de que las cuotas mensuales son compatibles con tu situación financiera. Si pides un crédito online en Monedo Now, en la web hay un simulador muy fácil de usar gracias al cual podrás saber cuánto debes pagar mensualmente dependiendo de la cantidad que solicites y el número de meses. Además, gracias a la tecnología que usa Monedo Now para analizar tus cuentas de una forma rápida y segura, la propuesta que te llegará será la que mejor se adapte a ti.

*Por favor, ten en cuenta que el contenido de este post no constituye asesoramiento financiero. Te recomendamos que consultes a tu asesor financiero personal antes de aplicar cualquier consejo o recomendación que figure en este post.