Diferencias entre préstamos y líneas de crédito

Ante la falta momentánea de liquidez o por la necesidad de adquirir un bien de elevado precio, como una casa o un coche, la opción más extendida es acudir a una entidad financiera a pedir dinero. Si estás en esas circunstancias te conviene saber la diferencia entre préstamos y líneas de crédito para elegir el producto que mejor se adapte a tus necesidades. Aunque ambos se suelen utilizar como sinónimos, la realidad es que no son exactamente lo mismo y cada uno tiene sus características.

Con las líneas de crédito, los bancos ponen a disposición del cliente una cantidad de dinero que puede utilizar durante un periodo de tiempo. Por ejemplo, puede disponer de 200.000 euros durante 5 años. Es el cliente el que va solicitando partes de la cantidad según le vaya haciendo falta. Puede que incluso no llegue a usar el importe total.

Por el contrario, con los préstamos, la entidad financiera entrega al solicitante el montante íntegro que ha pedido. Por ejemplo, los 200.000 euros que necesitar para comprarse una casa.

¿Se adaptan las líneas de crédito a tus circunstancias?

La forma de devolver el dinero también es diferente. En un préstamo se hace mediante cuotas, normalmente mensuales, que quedan fijadas desde el momento de la concesión. En las líneas de crédito, esas cuotas no quedan establecidas en el momento que se abre ya que no se sabe cuánto dinero se acabará teniendo que devolver.

líneas de crédito

Así mismo, hay diferencias en lo que respecta los intereses que hay que pagar por el dinero solicitado. En el caso de los préstamos hay que pagarlos desde el momento en que se hace efectiva la entrega del capital. Por el contrario, en las líneas de crédito solo se pagarán cuando se haga uso de la cantidad que se necesite. Si finalmente no utilizas todo el montante que el banco te concedió, te pueden cobrar una comisión por ello. Además, los tipos de interés suelen ser más altos en estos productos financieros.

Mientras que por lo general los préstamos tienen un plazo de amortización determinado, es decir tienes que devolver el dinero en la fecha pactada con la entidad en el momento de la concesión, con las líneas de crédito puede renovarse varias veces su vencimiento, ya que suelen darse por menos tiempo.

La mayor flexibilidad de las líneas de crédito hace que sea un producto financiero al que acuden las pequeñas y medianas empresas, así como los autónomos cuando necesitan hacer una inversión o en momentos de falta de liquidez. Los particulares suelen optar por los préstamos a la hora de afrontar la compra de un bien de alto valor.

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*Por favor, ten en cuenta que el contenido de este post no constituye asesoramiento financiero. Te recomendamos que consultes a tu asesor financiero personal antes de aplicar cualquier consejo o recomendación que figure en este post.